Los Fernández

Los Fernández.(Conversación supuesta entre Cristina y Alberto)

Pantalla dividida. A la derecha. Cristina está en su dormitorio de la calle Uruguay, en la cama, con una notebook sobre sus rodillas. A la izquierda Alberto está en Olivos, en su despacho, en el escritorio, revisando documentos en su computadora. Sábado de una tarde de febrero de 2021.

Cristina: ¿Estás durmiendo una siesta, Alberto?

Alberto: Cristina! No, nada de siesta. Laburando y aprovecho que ya se fueron los invitados para darme un refresco de soledad. ¿Cómo estás vos?

Cristina: Con el aire a 24.

Alberto: Buena ciudadana (risas)…y eso que el ANSES te dejó sin doble jubilación (risas).

Cristina: ¿Vos también lees Clarín, parece, no?

Alberto (risas)…es la costumbre, que vas a hacer…

Cristina: Che…¿tuviste alguna molestia con la “rusa”?

Alberto: Con la rusa, no. Con el ruso, sí.

Cristina: Hablaste dos horas con Vladimir.

Alberto: Qué confianza con el presidente de la Unión Soviética, Vicepresidenta.

Cristina: Hay que pararlo un poco, se va de mambo cuando lo dejás hablar.

Alberto: Todo el tiempo pensaba en esa serie en la que el traductor decía lo que quería…

Cristina: La vi. Los traductores son todos espías, ¿sabías?

Alberto: Si, claro. No te olvides que yo puse al nuestro.

Cristina: ¿sin mi permiso?

Alberto: (risas largas) Me tenté. Después aparece en TN y no sabemos como hacen.

Cristina: Vos no sabrás. Yo sé.

Alberto: Pasame el dato, así me avivo. ¿Dónde ponen las cámaras?

Cristina: Tenés que leer sobre Inteligencia Artificial. Todo es posible. Ahora nos están escuchando.

Alberto: No me digas!!! Debajo del escritorio debe estar el enano.

Cristina: No boludo…es Majulito que se hace pasar por el que te trae el café. (risas)

Alberto: No dejo que entre nadie…Cristina: Estás con Dylan?…

Alberto: Si, claro. Por supuesto, Dylan, firme junto al pueblo.

Cristina: No me confiaría tanto. Mirá si le pusieron un chip.Alberto: No hace falta. Dylan viene y me lo cuenta. Ayer lo deje un rato hablando con Macrón y el francés ni se dio cuenta.

Cristina: ¿Macrón? .Ese que vi en la televisión no era Macrón. Era un doble.

Alberto: No te hagas problema…tampoco era yo. Era un doble.

Cristina: Si tu doble es Vilma.

Alberto: Prefiero que sea Santiaguito.

Cristina: Lo llevaste al almuerzo.

Alberto: Para distraerlo a Máximo.

Cristina: Para eso llevale a Mayra.

Alberto: No hace falta. Si ahora rosquea con Sergio.

Cristina: Parece ser que quiere que Máximo lo quiere en la fórmula.

Alberto: Sergio lo quiere a Máximo en la fórmula.Cristina: Mirá que de eso sabemos los Kirchner (risas)

Alberto: Pero en tu fórmula yo fui primero.

Cristina: Puras estrategias muchacho! (risas)

Alberto: Otro Kirchner presidente?Cristina: “Puesto menor”, diría Máximo.

Alberto: Me llamó Garganta Ronca.

Cristina: ¿y ahora que amenaza tiene?

Alberto: Quiere negociar el 20% de cablevisión

Cristina: ¿quiere el 30% de aumento?

Alberto: (risas)…el cuarenta…

Cristina: Proponele llevarlo en la lista por la Ciudad, así le ganamos a Mauri

Alberto: ¿Quiere ir en primer lugar?

Cristina: Siempre y cuando le den la banca al fondo a la derecha, para dormir mejor.

Alberto: Nos tenemos que juntar, Cristina.

Cristina: ¿Para?

Alberto: ¿Cómo “para”?

Cristina: Mantengamos la distancia social, hermano.

Alberto: No me querés cerca vos.

Cristina: No hace falta, la llamo a Fabi.

Alberto: a mi me atiende siempre el boludo cuando llamo al Instituto.

Cristina: Pasame tu lista por Telegram

Alberto: ¿por Telegram?…se entera todo el mundo.

Cristina: Es lo que quiero. A ver si la ponés a Marcela como candidata.

Alberto: Para sacarla de Justicia.

Cristina: ¿Qué Justicia…? Para sacarla de Injusticia.

Alberto: Ya lo pianté a Nielsen

Cristina: Antes que el nos piante a nosotros…no sería la primera vez.

Alberto: Pero te puse al tuyo.

Cristina: ¿te puse?…Qué confianzudo estás!

Alberto: Bueno…lo puisimos.

Cristina: ¿pusimos?…¿quiénes?

Alberto: ¿podemos empatar una?

Cristina: Dale…la próxima con Putin hablo yo.

Alberto: Después salis en la revista Caras.

Cristina: Ese es mi deseo último.

Alberto: Beso

CristinaCristina: Abrazo, Alberto.

FIN

Las mujeres y el poder.

Cristina Fernández fue la primera mujer electa presidenta con el voto popular. El siglo XXI el feminismo parece ser el avance político más importante.

Entrevista a Cristina Fernández

Cristina Fernández de Kirchner fue la primera mujer electa presidenta en la Argentina por el voto popular. Previamente, María Estela Martínez de Perón ejerció la presidencia, constitucionalmente, posterior a la muerte en ejercicio de Juan Domingo Perón, siendo su esposa la vicepresidenta.

Para analizar el material gráfico de la presencia de lo femenino es indispensable fijar las imágenes de Evita, Eva Duarte o María Eva Duarte de Perón.

Evita Actriz

Primeras Damas

Regina Pacini, la mujer de Marcelo T de Alvear.

Zulemas (Zulema Yoma y Zulemita Menen)

Zulemita fue Primera Dama y Elena Fagionatto de Frondizi: la única foto en Google.

La era de «La vida a distancia Prudencial»

Marcelo Cosin

Ernestina, mi bisnieta, nació el 27 de diciembre de 2019. A días de comenzar el año de la transformación, 2020. El 12 de marzo, cuando aún no había cumplido tres meses, Ernestina comenzó a vivir en la era de la pandemia. Un mundo nuevo, diferente al que conocimos. ¿Cómo será este mundo cuando Ernestina tenga mi edad y posiblemente sea aún muy joven? Esto pensando en Ernestina en 2200. Con ochenta juveniles años. Con reemplazo de los órganos que se desgastan. Con IA, con Inteligencia Artificial capaz de dominar la inteligencia humana. Pero no sé, realmente no puedo imaginar, en qué clase de comunidad, en qué clase de sociedad, en que sistema de gobierno vivirá mi querida bisnieta.

Incertidumbre: el nuevo estado de conciencia.

Estamos entrando en la primer etapa del gran cambio: la incertidumbre. Todos hablamos de la incertidumbre – o algunos y algunas – pero los significados que le atribuimos son diferentes. Están los que piensan que la incertidumbre es un “compás de espera” hasta que llegue el fin de la pandemia producto de la vacuna salvadora que logrará que en un tiempo determinado todo vuelva a ser como era antes. Para otros, la incertidumbre llegó para quedarse. La incertidumbre es un estado de conciencia, una certeza a medias, un “no saber”. Es posible que antes de la pandemia la incertidumbre estuviera presente, pero en estado latente. Lo que produjo la incertidumbre fue el estallido de la muerte.

Negación.

Si hay algo que nos cuesta a todos es CAMBIAR. En general los partidos políticos en sus campañas electorales promueven el cambio sin saber que lo que nos produce miedo es cambiar. Mudarse es estresante porque significa un cambio importante. Así como casarse, separarse, salir del placard, entrar al placard, cambiar el voto, cambiar de trabajo, quedarse sin trabajo, pasar de la salud a la enfermedad y hasta el más temido de los cambios: morirse.

Quizás por todo esto como antecedente es que enfrentar a la pandemia nos demostró que una actitud generalizada es negar. ¿Qué es negar? Respecto a la pandemia negar es antes que nada desconocer la gravedad. Negar es un salvavidas frente para enfrentar la verdad. Negar es cerrar los ojos para no ver. Negar es esconder, driblear. Negar es hacerse el zonzo o la zonza. Negar es pensar que le va a pasar a otro/a. Negar es no querer enfrentar la realidad. Y por eso, negar CONTAGIA.

Consecuencias

La economía mundial enfrenta una dicotomía que queda reflejada en un solo dato: diez (10) empresarios en el mundo acumularon en 12 meses ganancias que podrían servir para pagar las 8 mil millones de vacunas que necesita el planeta para superar la crisis pandémica.

La desigualdad no es nueva. La desigualdad es evolutiva y cada día genera más gente con hambre, mortalidad infantil, guerras, crímenes. Como si esto fuera poco la naturaleza toma sus revanchas contra la desbocada acción humana que pone en jaque la biodiversidad. Incendios provocados, inundaciones producto de la desforestación, terremotos, tsunamis, ponen en evidencia la sentencia de Federico Engels que el peor enemigo de la revolución es la naturaleza.

Un mundo en el que el 20% de la población concentra el 80% de la riqueza dice de sobra que la vida humana vale poco.

La derecha neoliberal hace saber que sus intereses no son otros que la acumulación a costa de los que producen y trabajan y cada vez hay más acumulación con menos trabajo gracias a la tecnología que absorbe puestos de trabajo.

Las consecuencias de la pandemia mundial son inmedibles en términos reales. En primer lugar porque no se sabe si esta pandemia no es solo la primera sino que se deduce que no es la última.

Millones de personas piden regresar a la “normalidad”. Un regreso a una vida anterior que ahora se supone era mejor que la actual. La fantasía es que el tiempo pasado era mejor. Nadie o pocos ponen en duda que lo que nos ocurre no es otra cosa que lo que forjamos con un comportamiento egoísta y nada solidario.

Conclusiones

Con vacunas, con inmunidad, con una detención de la pandemia, el mundo no volverá a ser lo que fue. El estado de incertidumbre se convertirá en conciencia de la sociedad. Sin un cambio político y social en mundo corre el peligro en convertirse en un infierno. La negación no para la realidad. Apenas la evade. Una nueva generación de dirigentes deberá enfrentar esta realidad y decidir si hay una revolución en el fondo y en las formas. Quizás esto sea una utopía. Es un signo de esperanza.

Curso Básico de Redacción 2a parte

IdelaM / Instituto de la Marca

Curso Básico de redacción

(Todos los derechos de autor reservados Marcelo Cosin)

La estrategia de redacción

La redacción implica escribir y siempre escribir es diferente a hablar. Es posible redactar un texto para que después sea leído, pero ese texto leído deja de ser un texto escrito para pasar a ser un texto oral.

Cuando se escribe (salvo en los casos de un diario íntimo o un texto que sólo será leído por el autor) se presume la existencia de uno o varios receptores.

Cuando hay un diálogo entre dos personas la comunicación es en tiempo presente. Si pudiéramos grabar esa conversación nos posibilitaría, al escucharla, descubrir la espontaneidad de los interlocutores. Pero es fundamental comprender que el diálogo transcurre en el tiempo y por lo tanto lo dicho, dicho está, y no es modificable. Es posible arrepentirse y modificar lo dicho, pero no “borra” lo anterior.

La escritura leída por un receptor, por otro u otra, se produce en otro tiempo. Hay un tiempo de escritura y hay un tiempo de lectura. Son dos tiempos separados. Y a veces, ese tiempo transcurrido entre escritura y lectura, puede ser de años, de décadas, y por qué no, de siglos.

Hay oportunidades en las que el texto escrito tiene un destinatario exclusivo. Es el caso de las cartas (un poco ya perdidas en el tiempo), los e-mails, los mensajes de WhatsApp, otros modelos parecidos. Ese destinatario puede ser una persona, un grupo de varias personas y en algunas oportunidades miles o millones de receptores. Pero, salvo pocas excepciones, el texto es escrito por una sola persona.

Las palabras, el lenguaje, son símbolos, signos, que sirven para interpretar y transmitir ideas, conceptos, enseñanzas.

Capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra. Sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito. (Diccionario Oxford de Lenguaje).

Aprendimos el lenguaje de un idioma (español). Aprendimos sus signos y como expresarlos. Los destinatarios conocen esos signos y saben cómo interpretarlos.

Sin embargo cuantas veces uno escribe algo que el otro al leerlo interpreta algo diferente a lo que el primero quiso expresar.

El significante ( los signos que usamos para que el receptor decodifique) es uno común a ambos. Pero ese significante puede tener diferentes significados.

(Sugiero investigar este tema en el Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure)

Escribir en las redes sociales.

La aparición de las redes sociales, hace 25 años, produjo un cambio de paradigmas fundamentales en la historia de la comunicación humana. El cambió fue pasar de ser un mero receptor para convertirse en un generador de información.

Y no sólo en las redes sociales: los e-mails reemplazaron a la correspondencia, a las cartas, los blogs se convirtieron en la forma más sencilla de tener tu propio diario íntimo o público. Y todo esto tuvo a su vez un cambio importante: la facilidad de generar imágenes suplió en muchos casos a las palabras. Nuevos códigos y sistemas iconográficos comenzaron a reemplazar a la escritura tradicional. Aparecieron nuevos modos de comunicarse. Ya no sólo se trataba de dialogar en forma presencial sino que apareció una nueva manera: estando dos personas a menos de dos metros de distancia es posible que en lugar de hablar usen el sistema de envío de mensajes. Ejemplos: en una misma oficina dos chicas que están sentadas al lado, cada una con su computadora, en lugar de hablar intercambian WhatsApp. Por supuesto ocurre en una clase de colegios primarios, secundarios o universitarios. Cada alumno/a está más pendientes de su celular que del discurso del docente. Tal es así que, ahora, el docente también mientras dicta su clase cada tanto mira su celular para ver si recibió algún mensaje de su pareja, su madre o su novio.

Pese a los esfuerzos de los docentes es sabido que cada vez más es más difícil conseguir una eficaz escritura manual. Los chicos desde los dos años se acostumbran a las imágenes y a escribir directamente desde el teclado del celular.

Hasta este momento escribí para esta clase seiscientas ochenta u nueve palabras, cuatro mil setecientos caracteres y es muy posible que al no tener imágenes, ni emojis, emoticones ni signos abreviados el lector ya haya decidido terminar con la lectura tradicional de un apunte escrito.

Escribir en Facebook

¿Estás en Facebook? Casi seguro que sí, porque el 85% de las personas que usan internet son usuarias de Facebook. Más de 20 millones abren Facebook al menos una vez por semana. La mayoría lo hace diariamente y la actividad más corrientes es poner “likes” o “ me gusta”, aunque un número creciente participa escribiendo contenidos en sus muros o respondiendo textos en muros de otros. La gran mayoría lo hace a través de sus celulares o tablets aunque los que escriben notas, comentarios largos y textos más literarios lo hacen a través de su computadora de escritorio.

Publicar en tu muro.

Te voy a dar ejemplos de textos que se publican en los muros, simplemente para que puedas reflexionar acerca de la importancia que tiene para las personas lo que escribe y que respuestas esperan.

Algo muy común es escribir en el muro un comentario de actualidad, por ejemplo éste:

Pregunta
¿Cómo harán en CABA para comenzar las clases el 14-2 si ningún docente se vacunó?

Este ejemplo nos plantea una estructura de la escritura en Facebook: 1- ¿qué quiero decir? – La pregunta que realiza el emisor del mensaje parece ser que es algo más que conocer la respuesta del receptor. La pregunta contiene un contenido político o social. Quien lee este mensaje en un muro de Facebook captará la idea de que quien lo escribe cree que no es bueno comenzar las clases en CABA ya que a la fecha programada de iniciación los docentes no van a estar vacunados. El emisor del mensaje bien pudo escribir: NO ESTOY DE ACUERDO CON COMENZAR LAS CLASES EL 14-2 YA QUE A ESA FECHA NO HABRÁ DOCENTES VACUNADOS.

O otro texto posible sería: PARA COMENZAR LAS CLASES EN CABA EL 14-2 ES NECESARIO PREVIAMENTE QUE LOS DOCENTES ESTÉN VACUNADOS.

Podríamos encontrar muchas otras variantes del texto original, lo que demuestra que quién escribió eligió una fórmula de redactar (la pregunta) a los fines de que lo que quiere expresar sea más efectivo. Por eso decimos que escribir en Facebook requiere de conocer determinadas técnicas, o formas que nos permitan acercarnos lo máximo posible a “que queremos que el otro entienda”.

Otro ejemplo del día de hoy (30 de enero de 2021)

Hola ofrezco servicios de:

Redaccion

Transcripción

Manejo de Redes Sociales

Para mayor información, escribir al privado

En este caso se publicó en Facebook, en un Grupo llamado Redactores, un anuncio de venta de servicios.

Observaciones: La usuaria de Facebook ofrece servicios de redacción, pero olvida ponerle tilde de acentuación a la palabra redacción. Por otra parte publica su texto de anuncio en una página llamada redactores que visitan otros redactores que a su vez publican anuncios ofreciendo sus servicios de redactores.

Conclusión de la clase 2.

1 – Este curso es de tres clases. No tiene la intención de enseñar a escribir sino a motivar la necesidad o el deseo de escribir mejor.

2 – Procuramos generar reflexiones acerca de la escritura y su complejidad y a su simplicidad a la vez.

3 – En esta clase intentamos poner como ejemplos una de las estructuras actuales más dinámicas en el mundo de la escritura como ser las Redes Sociales.

Ejercicios prácticos:

  1. Lea al menos treinta textos diferentes, con estilos diferentes y objetivos específicos en Facebook e intente descifrar cual es la intención de esas narraciones y modifíquelas sin perder de vista que está tratando de escribir de tal manera que el contenido sea el mismo. Es decir, cambie la redacción no cambie el contenido.
  2. Tome como ejemplo los textos de los “memes” o carteles de Facebook e intente decodificar simplemente ¿qué quisieron comunicar?
  3. Escriba respuestas a comentarios realizados en Facebook intentando hacerlo exclusivamente en relación con el contenido que usted cree haber entendido.

Este es el final de la clase dos.

Si necesita aclaraciones o enviar los ejercicios que realizó para su corrección envié los mismos al e-mail cosinmarcelodaniel@gmail.com

Muchas gracias.

Apuntes s/creación.

Nada en la vida es más importante que crear.

Crear es producir algo nuevo, desconocido, original, novedoso, inesperado.

Nada de esto es imposible para el ser humano o ser humana.

Para crear es necesario asociar distintas ideas que surgen de diferentes campos, territorios, mentes, sensaciones, percepciones, capacidades, fuentes, imágenes, sueños, ensueños, fantasías, entre otras posibilidades de la asociación de ideas.

Vivimos un tiempo en el que predomina un clima, una sensación, un «mood» diría un colega llamado Arquitecto Federico Ortíz, que llamamos incertidumbre. La incertidumbre genera un escenario que es propicio para la creación. Es propicio porque es parecido a la nebulosa que se produce en algunos sueños tenebrosos. No se sabe bien por donde avanzar.

Acerca de Sigmund Freud.

El block maravilloso.

Cuando desconfiamos de nuestra memoria —desconfianza que alcanza gran intensidad en los neuróticos, pero que también está justificada en los normales— podemos complementar y asegurar esta función por medio de anotaciones gráficas. La superficie que conserva estas anotaciones, pizarra, u hoja de papel, es entonces como una parte materializada del aparato mnémico que llevamos, invisible, en nosotros. Nos bastará, pues, saber el lugar en el que se halla el «recuerdo» así fijado para poderlo «reproducir» a voluntad, con la certeza de que ha permanecido invariable, habiendo eludido así las deformaciones que quizá hubiese sufrido en nuestra memoria. Pero cuando queremos servirnos ampliamente de esta técnica para perfeccionar nuestra función mnémica, advertimos que podemos poner en práctica dos distintos procedimientos. Podemos, primeramente, elegir una superficie que conserve intacta, durante mucho tiempo, la anotación a ella confiada; esta es, una hoja de papel sobre la que escribiremos con tinta, obteniendo así una «huella mnémica permanente». La desventaja de este procedimiento consiste en que la capacidad de la superficie receptora se agota pronto. La hoja de papel no ofrece ya lugar para nuevas anotaciones, y nos vemos obligados a tomar otras nuevas. Por otro lado, la ventaja que este procedimiento nos ofrece al procurarnos una «huella permanente» puede perder para nosotros su valor cuando, al cabo de algún tiempo, deja de interesarnos lo anotado y no queremos ya «conservarlo en la memoria». El segundo procedimiento no presenta estos defectos. Si escribimos, por ejemplo, con tiza sobre una pizarra, tendremos una superficie de capacidad receptora ilimitada, de la que podremos borrar las anotaciones en cuanto cesen de interesarnos, sin tener por ello que destruirla o tirarla. El inconveniente está aquí en la imposibilidad de conservar una huella permanente, pues al querer inscribir en la pizarra cubierta ya de anotaciones alguna nueva, tenemos que borrar parte de las anteriores. Así pues, en; los dispositivos con los cuales sustituimos nuestra memoria, parecen excluirse,: entre sí, la capacidad receptora ilimitada y la conservación de huellas permanentes; hemos de renovar la superficie receptora o destruir las anotaciones. Los aparatos auxiliares que hemos inventado para perfeccionar o intensificar nuestras funciones sensoriales están todos construidos a semejanza del órgano sensorial correspondiente o de un parte del mismo (lentes, cámaras fotográficas, trompetillas, etc.). Desde este punto de vista, los dispositivos auxiliares de nuestra memoria parecen muy defectuosos, pues nuestro aparato anímico realiza precisamente lo que aquéllos no pueden. Presenta una ilimitada capacidad receptora de nuevas percepciones y crea, además, huellas duraderas, aunque no invariables, de las mismas. Ya en La interpretación de los sueños (1900) expusimos la sospecha de que esta facultad, poco común, correspondía a la función de dos distintos sistemas (órganos del aparato anímico). Poseeríamos un sistema encargado de recibir las percepciones, pero no de conservar de ellas una huella duradera, conduciéndose así, con respecto a cada nueva percepción, como una cuartilla intacta. Tales huellas permanentes de los estímulos cogidos surgirían luego en los «sistemas mnémicos» situados detrás del sistema receptor. Más tarde (Más allá del principio del placer) Librodot El block maravilloso Sigmund Freud 2 agregamos la observación de que el fenómeno inexplicable de la conciencia nace en el sistema perceptor en lugar de las huellas duraderas. Hace poco tiempo ha surgido en el comercio, con el nombre de «block maravilloso», un objeto que parece prometer mayor utilidad que la hoja de papel o la pizarra. No pretende ser más que un memorándum del cual pueden borrarse cómoda y sencillamente las anotaciones. Pero si lo observamos más detenidamente encontramos en su construcción una singular coincidencia con la estructura por nosotros supuesta de nuestro aparato perceptor y comprobamos que puede, en efecto, ofrecernos las dos cosas: una superficie receptora siempre pronta y huellas permanentes de las anotaciones hechas. El block maravilloso es una lámina de resina o cera de color oscuro, encuadrada en un marco de papel y sobre la cual va una fina hoja transparente, sujeta en su borde superior y suelta en el inferior. Esta hoja es la parte más interesante de todo el aparato. Se compone, a su vez, de dos capas separables, salvo en los bordes transversales. La capa superior es una lámina transparente de celuloide, y la inferior, un papel encerado muy delgado y translúcido. Cuando el aparato no es empleado, la superficie interna del papel encerado permanece ligeramente adherida a la cara superior de la lámina de cera. Para usar este block maravilloso se escribe sobre la capa de celuloide de.la hoja que cubre la lámina de cera. Para ello no se emplea lápiz ni tiza, sino como en la antigüedad, un estilo o punzón. Pero en el block maravilloso, el estilo no graba directamente la escritura sobre la lámina de cera, sino por mediación de la hoja que la recubre, adhiriendo a la primera, en los puntos sobre los que ejerce presión, la cara interna del papel encerado, y los trazos así marcados se hacen visibles en un color más oscuro, en la superficie grisácea del celuloide. Cuando luego se quiere borrar lo escrito basta separar ligeramente de la lámina de cera la hoja superior, cuyo borde inferior queda libre. El contacto establecido por la presión del estilo entre el papel encerado y la lámina de cera, contacto al que se debía la visibilidad de lo escrito, queda así destruido, sin que se establezca de nuevo al volver a tocarse ambos, y el block maravilloso aparece otra vez limpio y dispuesto a acoger nuevas anotaciones. Las pequeñas imperfecciones de este objeto no presentan, naturalmente, para nosotros interés alguno, puesto que nuestra intención no es sino perseguir sus coincidencias con la estructura de nuestro aparato anímico perceptor. Si después de escribir sobre el block maravilloso separamos con cuidado la hoja de celuloide de la de papel encerado, seguimos viendo lo escrito sobre la superficie de este último y podemos preguntarnos qué utilidad ha de tener la hoja de celuloide. Pero en seguida advertimos que el papel encerado se rasgaría o se arrugaría si escribiésemos directamente sobre él con el estilo. La hoja de celuloide es, por tanto, una cubierta protectora del papel encerado, destinada a protegerle de las acciones nocivas ejercidas sobre él desde el exterior. El celuloide es un

Los ’60

Relatos con retraso.

Los ’60 Una generación en blanco y negro.

La librería de Jorge Álvarez, en Libertad y Lavalle. El Lorraine y la librería Fausto, en la avenida Corrientes. El chocolate con churros de La Giralda, a la tres de la matina. La Paz, en Paraná y Corrientes, en la mesa de David Viñas, Piri Lugones y el colorado Ramos. La librería del viejo Palumbo, con olor a libro viejo y a Imparciales Negros sin filtro. Un café de parado en el Sorocabana de Talcahuano esquina Corrientes. El cineArte, una porción de fugazzeta en Guerrín, una caminata hasta Ángel Gallardo, donde termina Almagro y empieza Villa Crespo. Los ’60.

O si no, el Florida Garden, en la mesa que atendía César, con Federico Peralta Ramos, Jorge Schussheim, el turco Asís, Ronald Shakespeare y el salpicón de ave con salsa golf. El Di Tella, al lado de la Galería del Este, con Nacha Guevara, Roberto Plate, Villanueva y Alfredo Arias. La disquería El Agujerito, la librería de Casares, a la que iba Borges, cuando cruzaba de su departamento en Maipú y Marcelo T de Alvear hasta la galería

Después de las doce la noche pasar por La Academia, jugarse unos dados, tomarse un café en vaso chico, una Bols, otra Bols y caminar hasta el Social de Sarmiento y Callao. Encontrarse con el tarta Barraza, con Germán Rozenmacher y el rengo Sofovich. Caminar hasta la Avenida de Mayo, entrar a ver si hay alguien en el Tortoni, seguir hasta los 36 Billares y a la vuelta comerse un pescado en el Hispano con una jarra de Manzanilla y una nata de postre.

Los sábados a la noche del Plus Ultra de Corrientes y Canning (Scalabrini Ortiz) con Daniel Schargorodsky, Pupi Rotblat, el turco Alberto, Tito Maglio, Hugo Schargo, el ruso Morris y contar como te fue con las minas, como anduvo el levante y fumarse unos Jockey Club con cafecito después de comerte un “milonga”, un tostado de pan francés sin corteza, con doble mayonesa, salame cargado y queso.

Los 60 con música de Los Plateros para chapar, Angelito Vargas para milonguear, Louis Armstrong para escuchar y Los Fronterizos para estar en la onda del folklore.

En los 60 estudiaba abogacía y rendía materias una detrás de otra hasta que me tocaron las codificadas (Procesales, Comercial y Contratos) y me di cuenta que a mí lo que me gustaba era escribir y no aprenderme leyes de memoria. Por eso me hice periodista, izquierdista, neoperonista, casi frondicista, pero sobre todo me hice un muchacho “intelectual”. Comparaba y robaba muchos libros, me dio un crédito Don Marcos de la librería Fray Mocho de Sarmiento y Callao, afanaba en Fausto y leía poemas, Primera Plana, Propósitos de Barletta y descubría a Jack Keruak (El Ángel Subterráneo, En el Camino) y también los libros de James Bond. Comparaba El Escarabajo, El Grillo de Papel y frecuentaba a La Cueva de Pueyrredón y Santa Fe para escuchar a Sandro y los de Fuego.

Los ’60 fueron mágicos. Una mezcla de The Beatles con Falú, el Di Tella con la Nuvelle Vague, el amor libre con el ácido lisérgico de la Clínica de Fontana, las pilchas con Villa Gesell y el periodismo con la publicidad.

Por eso, cuando pienso que pasaron 60 años y yo tenía 20 y no como ahora 80 me avivo que no hay máquina del tiempo. Apenas hay, tiempo. Esto sigue, mientras pueda,